Escápate a conocer Brihuega y sus alrededores

La provincia de Guadalajara ofrece multitud de opciones para hacernos disfrutar de una maravillosa escapada. Hoy os enseñamos como a tan solo 33 km de Guadalajara, en Brihuega y sus alrededores podéis disfrutar de un entorno natural único.

Nuestra propuesta es sencilla. Una vez en Brihuega déjate seducir por la belleza del entorno, pasea descubriendo los alrededores del denominado "Jardín de la Alcarria".

Siguiendo el valle del río Tajuña podrás descubrir un paraje de ensueño que se dibuja en torno el fluir serpenteante del río apenas 10 km de trayecto te llevarán a descubrir la sorprendente aldea de Cívica.

Cívica, Ceivica o Cíbica, son tres formas de llamar a este sorprendente lugar ubicado entre las localidades de Masegoso de Tajuña y Brihuega.

Se trata de una pequeña aldea abandonada, emplazada en un paraje de gran belleza, cubierto de frondosa vegetación con arroyos, cascadas, grutas, manantiales, cavidades, corredores y pasajes obra de la naturaleza, mezclados con elementos arquitectónicos tales como arcos, puertas y balaustradas horadadas en la piedra.

Debajo de unos cipreses se abre una puerta de aspecto gótico, pero no muy antigua, que da acceso a una caverna. Es posible que oquedades y galería fueran utilizadas desde la Edad Media, cuando aún pertenecía a Atienza, como refugio de eremitas.

Las galerías forman un pequeño laberinto, iluminado por pequeños huecos con reveladora luz cenital. En la base de la roca encontramos otras tres puertas y a la derecha una escalera que conduce a la parte superior.

Poco se sabe del pasado y la historia de Cívica, algunos textos aseguran que en 1441 fue comprada por monjes jerónimos de Villaviciosa de Tajuña, en otros se habla de su origen celtíbero, pero en realidad se trata de una construcción reciente. Su responsable fue don Aurelio, sacerdote de la cercana localidad de Valderrebollo. Enamorado de la belleza del entorno, se dedicó desde 1950 hasta la década de los setenta, con ayuda de cuadrillas de vecinos de pueblos cercanos, a después de la misa tallar en la roca todo tipo de pasadizos, arcos ojivales de inspiración medieval, balaustradas y otras formas curiosas.

En cuanto a quien pudo habitar las cuevas de Cívica nadie lo sabe, pero se trata de un pueblo abandonado que merece la pena visitar no solo por su originalidad, si no por ser la perfecta combinación entre la obra del hombre y de la naturaleza.

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