Hiendelaencina, la capital de la plata

Situada entre los valles del Cañamares y el Bornova encontramos Hiendelaencina. No contaba con más de “200 almas” hasta que en 1844 D. Pedro Esteban Gorriz descubre el filón de Cantoblanco, y el 9 de agosto de ese mismo año creó para su explotación la sociedad minera llamada “Santa Cecilia”, compuesta por siete integrantes de muy variada condición y procedencia, unidos por la fe en el progreso.

Este hecho hizo que se despertase la fiebre de la plata en la comarca, convirtiéndolo en uno de los pueblos más importantes de la Sierra Norte.

La extracción de la plata comenzó por la Mina Santa Cecilia y poco después, comenzaron a abrirse nuevas minas. A la Santa Cecilia le siguió la Santa Teresa (segunda Santa Cecilia), los Tres Amigos, la Vascongada, la Verdad de los Artistas, la Suerte, la Fortuna, Santa Catalina, la Perla, la Cubana, el Relámpago, la Bonita Descuidada y la San Carlos entre otras.

A la sociedad minera santa Cecilia le sucedieron otras más organizadas y con fuerte capital a las espaldas.

En la zona se experimentó una proliferación de explotaciones mineras, hasta superar la centena, y durante algunos años llegaron a producir el 60% de la plata nacional, con nombres tan peculiares como “la Mala Noche”, “la Fuerza”, “Nochebuena”, “la Caridad”, etc.

Llegó a contar con una población de 5.000 habitantes, hasta que en los años veinte, comenzó el cierre de las explotaciones por la falta de planificación e irregularidad en los yacimientos, lo que provocó que en 1980 se cerrasen las minas definitivamente.

- Casa de máquinas

La casa de máquinas tenía la misión fundamental de aprovechar la energía hidráulica del río Bornova para alimentar el trabajo de las minas.

A través del levantamiento de varias presas, con su correspondiente canal de derivación, la caída de agua tenía la fuerza suficiente para mover las turbinas y producir la energía eléctrica necesaria para mover la maquinaria de producción en las minas cercanas.

- Museo de la Plata

Sin lugar a dudas, el legendario pasado minero de Hiendelaencina constituye un singular atractivo para el visitante. Descubrir y recorrer su Museo de la Plata resulta una bonita experiencia para revivir el período de mayor esplendor que vivió este pequeño enclave de la Sierra Norte de Guadalajara a mediados del siglo XIX, un magnífico ejemplo del patrimonio industrial que forma parte del rico pasado histórico de nuestra Provincia.

A su afamado aliciente turístico como lugar de celebración de su tradicional Pasión Viviente, una de las más antiguas de España, que cada año constituye una ineludible cita para miles de visitantes en el día de Viernes Santo, Hiendelaencina añade la singularidad de ser uno de los más sorprendentes vestigios industriales de Castilla-La Mancha, con unas enormes posibilidades de convertirse en un significativo foco de divulgación histórica y cultural.

Histórico

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