Rumbo al corazón del medievo

La provincia de Guadalajara cuenta con multitud de pueblos medievales cargados de historia y monumentos. Estos son algunos de ellos.

- Sigüenza:

La villa de Sigüenza es una de las mejores conservadas de España. Te encantará por el increíble ambiente medieval que aún desprenden sus plazas y calles empedradas.

Se trata de una ciudad situada estratégicamente para controlar el paso del alto Henares y los valles de los ríos Dulce y Salado.

En Sigüenza existen muchos lugares interesantes que merecen ser conocidos, a continuación, os hablamos de algunos de ellos.

Uno de los más emblemáticos es la Catedral, de estilo románico-cisterciense que tuvo su origen en el siglo XII. Destaca el Altar Mayor, el Coro, la Sacristía de las Cabezas, una de las joyas del Renacimiento, y, sobre todo, por la leyenda medieval de El Doncel, nombre por el que conocemos a un joven caballero muerto en las guerras de Granada, llamado Martín Vázquez de Arce. Sus padres, pertenecientes a la nobleza y al servicio de la familia Mendoza, decidieron enterrarlo en la de Capilla de Santa Catalina, donde, bajo una escultura de alabastro, se encuentran los restos. Hoy en día es considerada una de las mejores esculturas funerarias del mundo.

Otros de los lugares que podemos visitar son la Plaza Mayor, de estilo renacentista. En ella podemos ver la Casa de la Contaduría y la Casa del Mirador, que fue la casa Consistorial. También encontramos La Puerta del Toril, una de las siete puertas de la muralla. Tras cruzarla, tenemos el Mirador de la Ronda con vistas de la ciudad y del Paseo de Ronda, un camino empedrado que bordea el exterior de la ciudad medieval.

La calle Mayor nos lleva desde la Catedral hasta el Castillo. A mitad de camino encontramos la Iglesia de Santiago, románica del siglo XII, que formó parte del Monasterio de las Clarisas. Un poco más adelante encontramos la Puerta del Sol, otra de las puertas de la muralla comunica la calle Mayor con el Paseo de la Ronda.

No podemos olvidarnos de la Casa del Doncel, uno de los edificios más importantes de Sigüenza. Ubicado al lado de la iglesia de San Vicente y la Travesaña Alta. Se trata de un edificio de estilo gótico civil con una amplia existencia, que ha sido morada de varias reputadas familias como los Vázquez de Arce y Sosa, y los Marqueses de Bedmar, cuyos blasones fueron labrados sobre su fachada. Posee una interesante decoración gótica en el exterior y un bonito interior, con salones decorados con cenefas mudéjares, separados por arcos de yeserías. Actualmente en el piso superior se encuentra el Archivo Histórico Municipal.

Finalmente, coronando la localidad, encontramos el Castillo. Se trata de un palacio-fortaleza del siglo XII, que fue residencia habitual de los obispos seguntinos hasta mediados del siglo XIX. Actualmente Parador Nacional de Turismo.

Todos los años en el mes de julio Sigüenza celebra sus famosas Jornadas Medievales, con las que traslada a vecinos y visitantes al siglo XIV, rememorando episodios del destierro de doña Blanca de Borbón, que, prisionera de su esposo, el rey Pedro I de Castilla, paso varios años recluida en el castillo. Un mercado medieval permite al viajero disfrutar de los puestos de viandas, encajes, adornos, dulces y otros productos de la época, talleres de confección de vestimenta de la época, actuaciones musicales y teatrales, exhibiciones de cetrería, tiro con arco, desfiles de juglares y danzantes, cenas medievales, etc.

 

- Hita:

Se trata de un pueblo levantado en la Edad Media, a los pies de un cerro, en cuya cima aún quedan las ruinas del castillo. Fue declarada conjunto histórico en 1965.

Tuvo una muralla rodeando toda la villa y ascendía la ladera del cerro hasta unirse con el Castillo, la cual tenía 3 puertas y 10 torres. A día de hoy aún se conservan algunos tramos, incluso con alguna de las torres. Sin duda destaca la Puerta de Santa María, de estilo gótico, convertida en símbolo de Hita, con su arco apuntado, sus dos garitas colgantes y, por fuera, el escudo de la familia Mendoza labrado en la piedra, que simboliza el poder de la nobleza.

Te invitamos a recorrer sus calles, entrando por la Puerta de Santa María, y conocer todos sus rincones, desde las ruinas de la Iglesia de San Pedro o la Plaza del Arcipreste o plaza Mayor, centro neurálgico del municipio, que fue mercado en la Edad Media. Destaca la Iglesia de San Juan Bautista, de estilo gótico mudéjar, construida entre los siglos XIV y XV. Se compone de tres naves y un ábside poligonal. Estuvo cerrada al culto desde principios del siglo XIX hasta después de la Guerra Civil. Destaca por sus magníficos artesonados mudéjares de casetones hexagonales del siglo XVI, y el suelo recompuesto por lápidas de nobles e hidalgos del pueblo de Hita, de los siglos XV al XVII.

A mitad de cerro encontramos el barrio de los Bodegos, formado por un conjunto de casas-cueva de origen medieval excavadas en la ladera del cerro.

Uno de los lugares que no puedes dejar de visitar son los restos del Castillo. En su tiempo fue una de las fortalezas más impactantes no sólo por su estructura y arquitectura, si no por su impresionante ubicación en la cima de un cerro cuya altura supera los 130 metros, que ofrece unas vistas impresionantes.

A los pies de la muralla encontramos el palenque. Rememora el lugar donde se desarrollaban los torneos de caballeros de la Edad Media, los cuales eran la principal diversión popular. En él, se disfrutaba de justas a pie y a caballo con espadas, lanzas y mazas.  Junto con los entrenamientos militares como el estafermo o lo bohordos existían otro tipo de diversiones caballerescas como las sortijas o el asalto al castillo.

Desde 1961, el primer sábado de julio se celebra el Festival Medieval de Hita, declarado Fiesta de Interés Turístico Nacional, en el que se rememora la figura de Juan Ruiz, autor de “El Libro del Buen Amor”, Arcipreste de Hita, su obra y su época, y en el que podemos disfrutar de representaciones teatrales, justas y torneos, comidas y cenas medievales en el cerro, cetrería y personajes carnavalescos recorriendo las calles de la villa acompañados por músicos y juglares.

 

- Pastrana:

Uno de los pueblos más bonitos que visitar de la Comarca de la Alcarria, en el suroeste de la provincia de Guadalajara es Pastrana. Se cree que su origen fue íbero, pero sin duda destaca por su importancia durante la Edad Media, cuando en 1541 pasa a formar parte del Señorío de la Casa de Éboli, convirtiéndose en ciudad ducal en la segunda mitad del siglo XVI.

Se trata de un pueblo con mucha historia con un marcado ambiente medieval, declarado conjunto Histórico-Artístico desde 1966. Sus calles están abarrotadas de palacios, conventos e iglesias de los siglos XVI al XVIII.

Uno de los lugares que debemos visitar sin duda es el Palacio Ducal. Se trata de un edificio renacentista de mediados del siglo XVI que nunca llegó a terminarse del todo. Destaca por su fachada, con torreones salientes en los ángulos y su portada plateresca, flanqueada por columnas corintias y rematada con el escudo de los propietarios. En su interior destacan los artesonados de madera de los salones. En este palacio fue donde permaneció recluida doña Ana de Mendoza y de la Cerda, Princesa de Éboli, durante 11 años a instancias de Felipe II. Solamente podía asomarse al exterior una hora al día a través de un ventanal enrejado, por eso, la plaza en la que se ubica el palacio se la conoce como Plaza de la Hora.

Otro de los edificios más importantes de Pastrana es el de la Colegiata e Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, edificada sobre una antigua iglesia gótica de los siglos XII y XIV de la que aún se conservan partes. Esta iglesia fue elevada a la categoría de colegiata por don Ruy Gómez de Silva y doña Ana de Mendoza, y su hijo, Pedro González de Mendoza el que realizó su ampliación. La mayor parte del edificio es renacentista, dividido en tres naves por arcos de medio punto sobre pilares. Bajo el presbiterio, en la cripta, alberga un panteón y, en lo que fue la sala capitular actualmente encontramos el Museo de los Tapices con una serie de tapices gótico-flamencos de Tournai del siglo XV. Se trata de una de las colecciones más importantes del mundo, en la que se narra la conquista de las plazas del norte de África por las tropas de Alfonso V de Portugal. En las otras dos salas del museo podemos encontrar ornamentos litúrgicos, tallas y pinturas renacentistas y barrocas de autores destacados como Juan de Borgoña y Juan Carreño de Miranda.

En la plaza del Deán, junto a la casa del Deán y la ermita de Santa Ana, encontramos el Convento de San Francisco. Data del siglo XVI, su iglesia barroca fue levantada sobre otra anterior. Perteneció a la orden de San Francisco, una de las instituciones más clásicas en la historia de Pastrana.

Fundado por Santa Teresa y la princesa de Éboli en 1569, encontramos el Convento de San José, con su iglesia renacentista, con tres tramos cubiertos con bóveda de cañón con lunetos. Perteneció a la Reforma del Carmelo, hasta que, tras los problemas con la Éboli, fue ocupado por monjas franciscanas concepcionistas.

En el Convento del Carmen, del siglo XVII, actualmente podemos encontrar el museo de historia natural.

La Plaza de los Cuatro Caños se ubicaba el mercado. En ella se encuentra la fuente de los cuatro caños. Gran fuente señorial del siglo XVI. En sus laterales encontramos cuatro mascarones diferentes en relieve en los que salen los caños del agua.

También podemos encontrar la Casa de Moratín en la que se cree que vivió Leandro Fernández de Moratín, y donde escribió algunas de sus obras, entre las que destaca “El sí de las niñas”.

Todos los años la villa ducal de Pastrana rememora su época de esplendor con la celebración de su prestigioso Festival Ducal, en la que se recrean sucesos históricos ocurridos en la villa relacionados con el Siglo de Oro Español. También podremos disfrutar de su Desfile de Trajes, en el que se muestra el tradicional cortejo del Renacimiento en el que reyes, príncipes, nobles, clérigos, soldados, músicos y plebeyos desfilan por las calles de Pastrana con trajes de época, confeccionados por la Asociación de Damas y Caballeros.

El programa se completa con las Jornadas Gastronómicas, el mercado renacentista, la exposición de trajes góticos, la Misa de Angelis, el teatro de calle, conferencias, visitas guiadas, el tradicional concierto de órgano, pasacalles, el espectáculo audiovisual en la fachada del Palacio Ducal y la ruta gastronómica y de la tapa renacentista.

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