Horche, de bodega en bodega y mucho más

Horche, de bodega en bodega y mucho más

A veces buscamos un plan para un día o para un fin de semana y las opciones que ofrece la provincia son muchas, variadas e interesantes. En esta ocasión proponemos una ruta en tierras alcarreñas, a unos 12 kilómetros de la ciudad de Guadalajara y unos 20 minutos en coche y poco más de una hora desde Madrid): la ruta de bodegas de Horche y otras propuestas que permiten disfrutar de una villa que no ha perdido la esencia de pueblo alcarreño, que sabe mantener sus costumbres y tradiciones y compartirlas con amigos y visitantes para que se sientan como uno más y vuelvan.

La villa de Horche siempre ha sido conocida por sus bodegas naturales, escondidas a veces en las casas o en rincones del pueblo. Sus dueños las han mostrado tradicionalmente y se han convertido en puntos de reunión social para compartir una merienda y unos chatos, sin olvidar su tradicional concurso del vino que ya va por su 45 edición.

Sin embargo, esta tradición de visitar bodegas se convirtió desde la primavera de 2012 en un recurso turístico por iniciativa de los profesionales de la hostelería y del propio Ayuntamiento de Horche, organizando visitas guiadas a algunas bodegas y complementándolas con un paseo por los principales puntos de interés de su patrimonio y una visita al Museo Etnográfico.  

Desde Guadalajara tomamos la salida 55 de la A-2 y desde aquí seguimos la indicación de la N-320, siempre conocida como carretera de los pantanos. En esta carretera avanzaremos hasta la salida 264, hacia Horche, incorporándonos así en la GU-205 que nos lleva hasta esta localidad. 

Viñas que abastecen la producción local

 

Nuestra idea antes de hacer un recorrido por alguna bodega no era otra que empezar en las viñas, y hasta allí nos fuimos acompañados por Virginia García García, guía de la Ruta de Bodegas de Horche, historiadora local y miembro de la Asociación Cultural Juan Talamanco. Con ella fuimos hasta una viña cercana a la cañada de Alcohete. Al llegar a estos campos de viñas nuestra guía explica que en Horche hubo en otros tiempos una importante superficie de viñedos y producción de vinos, como atestigua la existencia de bodegas de producción industrial, pero la llegada de la filoxera fue la causante de la casi desaparición de este cultivo que dominaba el campo horchano. Sin embargo, hoy en día algunos vecinos todavía cultivan sus viñas con esmero y dedicación para no perder esta tradición ligada a su historia y compartir sus caldos en sus bodegas y mesones.  

El cultivo de la vid todavía se mantiene en Horche.

En este contexto y para conocer un poco mejor esta tradición vinculada a las viñas y bodegas, encontramos un apunte arquitectónico de estas bodegas en el libro del arquitecto Tomás Nieto Taberné ´Las cuevas-bodega en Guadalajara´. “Podemos encontrar cuevas en casi todas las calles, bodegas urbanas con portadas que reúnen todos los requisitos que marca la tradición: arcos semicirculares y apuntados o dinteles de sillarejos labrados que apoyan en jambas de elementales sillares, empotrados en muros de mampostería que realizan la doble función de fachada y de contención de tierras; estos huecos se cierran con rústicas carpinterías de madera excepto en las zonas donde se habilitan orificios de ventilación”.

Bodegas existen, tal y como insisten todos los horchanos con los que nos encontramos, y según comenta nuestra guía, podría haber unas 400, pero no existe un catálogo donde estén recogidas todas ellas, sus características y ubicación. Una referencia obligada para conocer un poco más estas bodegas es el libro de fotografías de Tomás Bogónez, ´Bodegas de Horche´.

Punto de partida del Concurso del Vino

 

El paso de los años ha consolidado la Ruta de Bodegas como una buena opción para dar a conocer Horche. De ahí que, desde octubre de 2023, un acuerdo de colaboración entre el Ayuntamiento horchano y la Asociación Cultural Juan Talamanco permite que sea esta asociación la que gestione las visitas turísticas guiadas durante cuatro años. Estas visitas incluyen la visita a dos bodegas locales de las 12 que están integradas en la Asociación de Amigos de las Bodegas, de manera que, según nos detalla Virginia, se establecen turnos entre ellos para que cada fin de semana se puedan visitar dos de esta docena de bodegas. Además, se visitan los principales monumentos del pueblo y su Museo Etnográfico, con degustación de vinos y un aperitivo al final.

Los datos demuestran que estas visitas cada vez tienen más aceptación. Según los datos facilitados por el Ayuntamiento de Horche, en 2025 se desarrollaron 49 rutas con un total de 515 participantes. Estas cifras van a ser superadas este año, ya que desde enero hasta julio se han contabilizado 47 rutas con 504 visitantes. Además, el Ayuntamiento apuesta por esta ruta y colabora con un proyecto de la Universidad de Alcalá sobre enoturismo. 

La bodega de la familia Salas, primera sede del Concurso del Vino.

La primera bodega en la que hacemos parada tiene una historia especial porque fue en ella en la que entre amigos y con una sana competencia nació el Concurso del Vino de Horche. Se trata de la bodega de la familia Salas. 

La viuda de Jose Salas, Manoli, nos abre las puertas de la bodega. Un gran patio con viejas tinajas y una gran parra son la antesala. En la pared donde está la entrada a la bodega destaca un gran mural de aperos y todo tipo de utensilios relacionados con la vida rural que los Salas, Enrique y Jose, fueron recopilando con el paso del tiempo para que no se perdieran estas huellas de un pasado no tan lejano. Esta bodega fue rehabilitada por estos hermanos en los años 70 y su capacidad y espacio la convirtió seguramente, hace más de cuatro décadas, en la primera sede del Concurso del Vino. 

Enrique y Jose Salas fueron recuperando esta bodega hasta convertirla en punto de reunión. 

Posteriormente, ante el interés que despertaba este encuentro, se optó por trasladar este concurso a la Plaza Mayor, siendo la fecha de celebración el último fin de semana de abril, por lo general un domingo, pero un año se celebró un sábado y tuvo buena acogida. 

De lugar de elaboración de vino a punto de encuentro   

 

En la calle Herencio un simple paseo da cuenta de que en ella hay unas cuantas bodegas. Una de ellas es la conocida como Bodega de Sixto, precisamente de la familia de Virginia García que nos está ayudando a conocer todo lo que ofrece el pueblo. Sus explicaciones según vamos avanzando en las tres calles en las que se divide esta bodega denotan su apego y conocimiento del tema. Miremos donde miremos había detalles significativos: la placa que hace referencia al primer dueño de la bodega, los huecos en el suelo para colocar las escaleras, los distintos tipos de tinajas, los pozos, los candiles de aceite, la prensa, la estrujadora, las pilas...

La bodega de Sixto, una de las más grandes que se pueden visitar. 

Esta bodega, en buen estado de conservación, además de visitable en la ruta es la que tuvo una producción industrial de vino. Estos caldos se vendían en los alrededores hasta que la producción se vio afectada por la plaga de la filoxera y el cultivo de las viñas se resintió.   

La ruta ha ido ganando en interés según hemos ido avanzando y ahora es el momento de pasear por sus tranquilas calles y detenerse en el lavadero. Su estructura invita a rodearla y contemplar sus pilas, el techo que lo cubre y la fuente de los Chorrillos en un lateral. 

El lavadero poligonal, uno de los atractivos que sorprende al visitante. 

Siguiendo el paseo sosegado, nos encontramos en la calle San Isidro para conocer su Museo Etnográfico. Este edificio, según cuenta Virginia, fue hasta los años 80 sede de Telefónica, también Hogar del Jubilado y actualmente, gracias a la Asociación Juan Talamanco, es un espacio cultural de referencia. El museo es una vuelta al pasado a través de donaciones de objetos de cocina, dormitorios, escuelas, fábricas de gaseosa horchanas, tabernas y muchos aperos -identificados con su nombre, incidiendo así en su labor didáctica- hasta un telar que funcionó en el pueblo. 

Las aportaciones de los horchanos y del Ayuntamiento al Museo Etnográfico han enriquecido sus fondos. 

Con pan y con vino se anda el camino

 

El olor a pan y bollos que perfuma la calle de las Fuentes nos llevó hasta la Panadería Calvete, quizás una de las panaderías tradicionales más antiguas de la provincia. Este obrador, de la mano de Julián Calvete, empezó a elaborar su pan candeal y productos de bollería en 1939 y después serían su hijo y su nieto, también por nombre Julián, los que han mantenido la empresa que ya cuenta con una cuarta generación gracias a Julián Calvete Fernández. Juli, el nieto del fundador, nos explica que sus panes y bollería se venden en toda la provincia de Guadalajara. Su especialidad es el pan candeal en forma de barras, hogazas, panecillos y roscas, y desde hace un tiempo también elaboran pan rústico, siendo la clave de su gran demanda la calidad del pan y de las materias primas con las que se elaboran. 

Desde 1939 la familia Calvete elabora panes y productos de bollería de calidad siguiendo recetas tradicionales. 

Su bollería no pasa desapercibida y los ojos se nos van hacia las pastas de té, suizos, magdalenas, tortas de aceite, tortas de nuez o de chicharrones, mantecados y unas apetitosas empanadas. Desde luego que no nos vamos de allí sin probar estos deliciosos dulces caseros y la sabrosa empanada. 

Al estar en tierras alcarreñas como estas de Horche, no podíamos terminar sin pasar por una empresa local de producción de miel como es la Ciudad de la Miel, en el paraje conocido como El Monte, en el trazado de la N-320. Una amplia nave que al abrir sus puertas nos deja sentir un intenso olor a lavanda que invita a entrar y conocer los productos de la colmena que la tercera generación de la familia Martínez sigue manteniendo desde 1942, ahora con Eva y Pablo, los hijos de Goyo Martínez. Eva recuerda que de las 30 colmenas con las que empezó todo, ahora ya van por 1.500 que les permiten presentar al consumidor miel de romero, lavanda, tomillo, del bosque, multifloral o azahar, además de miel con el sello de calidad de la Denominación de Origen Miel de La Alcarria, sin olvidar otros productos de la colmena. 

La Ciudad de la Miel ofrece mieles y productos de la colmena. 

Sus mieles han conquistado el mercado y cuentan con premios nacionales e internacionales que avalan su forma de elaborar la miel y cuidar sus colmenas. En un futuro pondrán en marcha un Aula Apícola. Tampoco nos vamos de aquí sin la Miel de La Alcarria, tan afamada entonces como ahora.

El tiempo que pasamos en Horche se nos hizo corto y nos quedaron por recorrer sus tradicionales huertos, sus olivares y las rutas de senderismo. Esta villa alcarreña merece más de una visita para conocerla y disfrutarla con los cinco sentidos. 

GUÍA PRÁCTICA

 

  • - Ruta de las bodegas de Horche: Incluye visita guiada al lavadero y otros lugares emblemáticos del municipio como el Museo Etnográfico, visita a dos bodegas locales y degustación de vino con aperitivo al final del recorrido. Se realiza sábados y domingos, con una duración de dos horas. Se recomienda reservar con antelación en la Oficina de Turismo, en el teléfono 949 29 06 83 (sábados, domingos y festivos de 10:00 a 14:00 horas).
  • - Oficina de Turismo de la Mancomunidad Villas Alcarreñas, con sede en Horche.

  • - Comer y dormir: https://www.horche.org/villa/guia 

  • - Comercios con productos locales

Panadería, bollería y miel:

  • - Panadería Calvete: C/ Las Fuentes, 13. Abierto de lunes a domingo de 07:00 a 14:00 horas.

  • - Panadería La Paz: C/ Mayor, 3. Venta de bollería y panadería local y miel de La Alcarria. 

  • - Ciudad de la Miel: Venta de Miel de La Alcarria y productos derivados de esta. Carretera N-320, pk. 264. 

 

GALERIA DE IMÁGENES:

 

 

Redacción: Emma Jaraba.

Fotografías: Alfonso Romo.

Reportaje elaborado dentro del Convenio de la Diputación de Guadalajara con la Asociación de la Prensa de Guadalajara.