Tras los restos de la Batalla de Guadalajara en la Alcarria
La Alcarria es un lugar para perderse y disfrutar de su paisaje, sus gentes, su gastronomía, su naturaleza y su historia más reciente. La ruta que proponemos está relacionada con la Batalla de Guadalajara (8 al 23 de marzo de 1937) que se vivió en Torija, Trijueque y Brihuega y que tuvo una repercusión internacional por la presencia de corresponsales y fotoperiodistas extranjeros.
La Alcarria es una comarca que se universalizó a través de la literatura de viajes de la mano de Cela y más tarde fue el maestro de periodistas y gran corresponsal de guerra Manu Leguineche quien con “La felicidad de la tierra” dejó el gran homenaje a este lugar.
La historia más reciente de este territorio de paso, a veces olvidada pero que nunca pierde su esencia y mantiene el calificativo de estratégico, nos lleva a proponer una ruta para recorrer tres enclaves alcarreños vinculados con la Batalla de Guadalajara (8 al 23 de marzo de 1937): Torija, Trijueque y Brihuega.
La provincia de Guadalajara guarda restos de la Guerra Civil por distintos rincones en forma de aeródromos, trincheras, nidos de ametralladores, refugios, búnkeres y hasta en Abánades está abierto un museo municipal que bien merecen conocerlos, pero esta vez nos perdemos por La Alcarria.
En estos pequeños municipios, a uno y otro lado de la A-2, se desarrolló un combate conocido internacionalmente gracias a las crónicas de los corresponsales de guerra y fotoperiodistas de aquel momento. Aquella batalla supuso una gran inyección de moral para los republicanos, que se impusieron a las tropas italianas de Mussolini que llegaron con la intención de, en poco tiempo, adentrarse en la capital de España para su conquista para los nacionales.
En marzo de 1937, las temperaturas eran bastantes frías, la lluvia y la nieve habían embarrado todo. Los republicanos habían recibido un duro golpe en Málaga, en febrero, por las cruentas pérdidas de civiles en el episodio conocido como “La Desbandá”. Las tropas de Mussolini, Cuerpo de Tropas Voluntario (CTV), se situaron en el eje Madrid-Zaragoza de la antigua carretera de Francia, hoy la A-2, con centro de mando en Arcos de Jalón (Soria). Al fracasar en Guadalajara, Franco se ve obligado a hacer la guerra periférica y abandona la idea de tomar Madrid.
El resultado fueron 15 días de intensos combates con graves pérdidas humanas y la desaparición de muchos edificios que quedaron destruidos por los ataques aéreos de ambos bandos. Trijueque y Brihuega estaban en manos de los italianos, pero finalmente fueron liberados por las tropas republicanas con gran contundencia y de ahí la proyección internacional de esta batalla que se desarrolló en aquella heladora Alcarria.
Torija, centro de mando republicano
Alfonso López Beltrán muestra la fotografía del desfile, con el presidente Azaña y otras personalidades (Archivo General de la Administración).
La forma ideal de conocer los escenarios donde se vivió este combate no es otra que contar con una persona que nos ayude a conocer esta historia, sus grandes y pequeños detalles y los lugares en los que se desarrolló. Nos pusimos en contacto con Alfonso López Beltrán, profesor e investigador miembro de Asociación Española de Historia Militar (ASEHISMI) y autor de trabajos y libros como “Mientras aún había tiempo, grafitis y grabados de la Guerra Civil Española en Guadalajara”. Además, durante unos cuantos años, pese a no ser guía profesional, ha participado en visitas culturales para estudiantes de Primaria y Secundaria a través de la Asociación Histórica Frente de Guadalajara (AHFREGU) para dar a conocer este capítulo de la historia de esta provincia, pero ahora desarrolla por su cuenta esta labor de guía.
Con él nos encaminamos a Torija, por la A-2, salida 73. Allí callejeamos hasta toparnos con el Parador, en la antigua carretera ahora, pero que hace casi 90 años era paso obligado para llegar a la ansiada Madrid.
Esta posada se transformó en el centro de mando del ejército republicano, con figuras clave como el general Lister, jefe de la 11 División republicana y Hans Kahle, jefe de las Brigadas Internacionales, tal y como relata nuestro guía. Todavía hoy en la fachada del edificio se puede apreciar el rótulo del parador y al ver una de las fotos antiguas que recogen la visita de diferentes mandos del gobierno de la República, encabezados por su presidente Manuel Azaña, meses después de la batalla como agradecimiento y reconocimiento a las tropas, se descubre perfectamente la estructura del viejo parador convertido entonces en cuartel y que hoy en uno de sus costados alberga un coqueto restaurante. Precisamente, en este mismo lugar, en 1946, un joven Camilo José Cela hizo “parada y fonda” en este parador.
Gerda Taro tomando una fotografía desde el balcón del nº 15 de la plaza de Torija (Fondos fotográficos del Partido Comunista).
Desde la vieja carretera paseamos sosegadamente por las callejuelas hasta llegar a la plaza del Castillo, fortaleza que preside este enclave también cargado de historia de aquel combate. En el número 15 de esta plaza, cerca del Ayuntamiento, la casa fue requisada por los republicanos como cuenta López Beltrán y aparece en imágenes de aquellos días.
En esta plaza también hay que fijarse en la que se conoce como casa modernista. En su balcón, meses después de la conquista republicana sobre la CTV que movilizó en La Alcarria a unos 35.000 hombres, el poeta Miguel Hernández leyó su poema “Ceniciento Mussolini”, donde contaba a través de sus versos lo que supuso la Batalla de Guadalajara:
“Rumorosa provincia de colmenas,
la patria del panal estremecido,
la dulce Alcarria, amarga como el llanto,
amarga te ha sabido”.
Al poeta y dramaturgo alicantino le acompañaron en junio de 1937 otros intelectuales implicados con el gobierno republicano que quisieron mostrar a los milicianos su calor y su reconocimiento. Ese mismo verano, con motivo del II Congreso de Intelectuales Antifascistas, Gerda Taro con su Leica, pareja de Robert Capa y fallecida en la Batalla de Brunete tras ser atropellada, estuvo cubriendo este acto como atestigua la fotografía de ella haciendo su trabajo desde la casa del nº 15 de esta plaza.
El recuerdo histórico de aquellos días en esta villa alcarreña contará próximamente con unos carteles explicativos en los que ya se está trabajando.
Trijueque, 48 horas de intensos combates
La plaza de Trijueque, hoy recuperada, conserva la memoria de los bombardeos que la dejaron en ruinas (Fondo de la Biblioteca Nacional de España).
Salimos de Torija y nos dirigimos a Trijueque, siguiendo la A-2 hasta coger la salida 78. Dejamos el coche en la plaza Mayor, entre el ayuntamiento y la antigua Casa de Postas, los dos grandes edificios que destacan en esta plaza que fue testigo mudo de los duros combates entre republicanos y nacionales. Trijueque estaba tomado por los italianos. “De Trijueque no consiguieron pasar los italianos del CTV, fueron 48 horas de ocupación (11 y 13 de marzo de 1937). Aquí se paró a la Tercera División auto transportada de los “Pene Nere” (Penachos Negros) a costa del sacrificio de muchos jóvenes de la Brigada Mixta 50 del Ejército Republicano y batallones internacionales como el Commune de París. Este quedó prácticamente diezmado”. Las imágenes de esta amplia plaza aparecen en fotografías antiguas que nos muestra nuestro guía. La demolición y estragos de los ametrallamientos aéreos dejaron al pueblo casi en ruinas, aunque más tarde no se incluyó a Trijueque en el programa de la Dirección General de Regiones Devastadas y Reparaciones de la dictadura franquista para recuperar pueblos en todo el país. Esta localidad alcarreña no se incluyó “porque para ello era necesario que el 75 por ciento del municipio hubiera resultado afectado”, explica Alfonso.
En Trijueque es obligado visitar su popular Mirador de la Alcarria, un punto privilegiado para observar los valles del Henares y el Badiel, donde tiempo atrás estuvieron los batallones que se hacían fuertes para impedir el avance hacia Madrid de las tropas sublevadas. Desde este gran balcón, ahora en pleno sosiego y tranquilidad, se atisban las montañas de La Muela, el Cerro de Hita o el Pico Ocejón y los campos ahora amarillentos, un lugar donde entender lo que pasó en aquellos días de marzo. Avanzamos y llegamos al que fue el Palacio de los Mendoza, con iglesia incluida, hoy vallado e incluido en la Lista Roja del Patrimonio que elabora Hispania Nostra, también escenario de los ataques de las bombas en aquel episodio.
El Mirador de la Alcarria, en Trijueque, fue escenario de los combates de marzo de 1937.
Era el momento de hacer una pausa para tomar un café, en una callejuela cerca de la plaza Mayor. En el bar nos encontramos a su alcalde, Javier Vela. Aprovechamos para reconocerle que, de los tres pueblos que recorrimos en esta ruta, Trijueque es el único que dispone de carteles en los que se recuerda la huella de la Batalla de Guadalajara. Nuestro propio guía colaboró en la puesta en marcha de esta iniciativa en su labor de conocedor de la historia de la Guerra Civil en la provincia.
Al salir de Trijueque, Alfonso nos indica que podemos acercarnos al Monte de la Beltraneja, hoy rodeado de una urbanización y paralelo a la A-2. Aquí se trataba de conocer el que fue foco de resistencia del ejército republicano y del que se han recuperado restos de casquillos. En este monte, hoy con zarzas, aliagas y otras plantas que invaden todo, se puede uno imaginar la dureza de las condiciones en que se combatía con frío, niebla u oscuridad por los restos de una trinchera o impactos de proyectiles sobre el terreno.
Monte de la Beltraneja, antiguo foco de resistencia republicana, donde aún quedan restos de trincheras
Brihuega en manos de los italianos
Salimos de La Beltraneja y nos incorporamos a la CM-2008 para llegar a Brihuega. De camino, el guía hace referencia a los sucesos que acontecieron el 14 de marzo en el Palacio de Ibarra, donde se enfrentaron italianos afines a cada bando de la contienda. El Batallón Garibaldi de las brigadas internacionales se impuso sobre los hombres del CTV. Este palacio hoy en día no existe y estaba ubicado en una finca particular. Sin embargo, en el Museo de Historia de Brihuega, que acoge una exposición de la batalla que se vivió aquí en 1937, incluye una ilustración de Albert Álvarez Marsal donde se reconstruyen los sucesos en aquel palacio.

Ilustración de Albert Álvarez donde se reconstruyen los hechos del Palacio de Ibarra (Museo de Historia de Brihuega).
Desde la señorial Fábrica de Paños, hoy hotel-balneario, bajamos hacia la plaza del Jardinillo, cobijados a la sombra, delante de lo que fueron las escuelas y hoy el Juzgado y una entidad bancaria. Aquí, nuestro guía recuerda el asedio italiano del 10 al 18 de marzo de 1937, fecha en la que se produjo el contraataque republicano. La población y las casas sufrieron un fuerte asedio.
Los italianos fueron derrotados y pocos días después del final de esta batalla en tierras alcarreñas, llegaron hasta Brihuega corresponsales extranjeros como Mijaíl Koltzov, confidente personal de Stalin que fue víctima de una de sus famosas y temibles purgas; Ilya Ehrenburg, un destacado reportero en la Unión Soviética durante el periodo de la “desestalinización” en el gobierno de Nikita Krucheff; George Seldes, norteamericano conocido como “el testigo del siglo XX”, quien falleció a los 104 años con una lucidez extraordinaria; y la reportera Martha Gellhorn (más tarde esposa de Hemingway). Pero el más conocido fue Ernest Heminway, cuyas crónicas, acompañadas de las imágenes de los fotoperiodistas, fueron leídas en Estados Unidos y dieron fe de los destrozos de esta guerra y en especial de este combate en tierras alcarreñas.

Museo de Historia de Brihuega. Munición y restos de armamento hallados y conservados como testimonio del conflicto.
En tiempos de paz y para no olvidar la historia, Torija, Trijueque y Brihuega bien merecen una escapada para vivirlas, degustarlas y sentirlas.
GUÍA PRÁCTICA
Guía Guerra Civil en Guadalajara:
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- Centro de Interpretación Turística de Guadalajara y Museo del Viaje a la Alcarria (Castillo de Torija). Horario: de martes a viernes, de 10:00 a 14:00 horas y de 16:00 a 19:00 horas. Sábados: de 10:00 a 20:00 horas. Domingos y festivos: de 10:00 a 15:00 horas.
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- Casa El Mirador (Trijueque).
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- Casa del Olivo (Trijueque).
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- Museo de Brihuega. Horario del 1 al 30 de junio y del 1 al 30 de septiembre: de martes a domingo y días festivos de 11:00 a 14:00 horas y de 17:00 a 20:00 horas. Lunes cerrado. Horarios del 1 de julio al 31 de agosto: de lunes a domingo y días festivos de 11.00 a 14:00 horas y de 17:00 a 20:00 horas.
Galería de imágenes





Redacción: Emma Jaraba.
Fotografías: Raquel Triguero.
Reportaje elaborado dentro del Convenio de la Diputación de Guadalajara con la Asociación de la Prensa de Guadalajara






